Tom Cruise, La Estrella Más Grande De Hollywood.

tom-cruise-with-beardQue Tom Cruise anda como chiflado en estos días no es un secreto para nadie. La cienciología lo deschavetó y la crisis de los cincuenta parece haberle llegado con mucha fuerza. Pero no por eso debe olvidarse que es él, realmente, una de las estrellas más grandes de Hollywood. Alguien con una impresionante capacidad para moverse en una industria tan salvaje como lo es la de la meca del cine, dejando tras de sí un legado lleno de megablockbuster altamente entretenidos, una tanda de muy buenas películas y, como si esto fuera poco, una cuantas obras de arte, es una persona con una carrera digna de analizar. Peter Bogdanovich contaba que Orson Welles respondía, cada vez que alguien se refería a Marlene Dietrich como la estrella con sólo dos películas buenas, que en esta vida es más que suficientetener una de ellas. Bajo esa perspectiva, el autor referido en esta reseña se puede catalogar como la estrella más grande del cine de los Estados Unidos.

Se rescata acá, casi que por obligación, la participación de Cruise en la película “Taps” de Harold Becker, por ser esta su primera aparición en la pantalla grande. Pero es claro para cualquiera que el Tom Cruise que todos conocemos comenzó a labrar su gran reconocimiento en una pequeña obra, muy personal e independiente, titulada “The Outsiders“, dirigida por el grandioso Francis Ford Coppola. Ese filme, uno muy particular, es recordado entre el mundo del séptimo arte con mucho cariño porque fue, tal y como sucedió con Cruise, la plataforma necesaria para el despegue de un elenco de jóvenes a punto de convertirse en grandes estrellas: Patrick Swayze, Emilio Estevez, Rob Lowe, Diane Lane

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Tom Cruise en “Legend”, de Ridley Scott.

Un año más tarde, después de presentarnos a Joel Goodsen (pareciera que el apellido es un juego de palabras, “Good Son” (buen hijo)), un joven juicioso con ansías de locura en el “Risky Business” de Paul Brickman, el hombre llamado Thomas se establecería como uno de los interpretes juveniles más importantes de los ochenta gracias a la masiva audiencia traída por el filme; pero además porque de ese papel obtendría él su primera nominación a los “Golden Globes” como Mejor Actor.

Desde allí, los planetas para él se alinearían y el destino comenzaba a labrar su camino hacia el estrellato máximo, llegándole en forma de oportunidad para participar en el siguiente proyecto a dirigir por Ridley Scott, el filme “Legend”. No era ésta la película que lo transportaría al Olympo del cine, puesto que la producción es una insignificante en la carrera tanto del realizador como del actor; pero si sería ésta importante puesto que le funcionaría como vitrina desde dónde captaría la atención de Tony Scott, (hermano menor de Ridley) quien se encantó con él y lo seleccionó para su siguiente proyecto: la producción de Jerry Bruckheimmer y Don Simpson, el filme “Top Gun“.

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Nace una estrella…

La escalera al cielo estaba lista. La película habría de culminar como la más taquillera de su año, y una de las que más dinero ha recaudado hasta el día de hoy, convirtiendo a Cruise en una súper estrella global. Como si fuera poco el éxito comercial, se empacaron sus realizadores cuatro nominaciones a los premios Oscar (edición, edición de sonido, efectos de sonido), ganándose uno de ellos, el de la Mejor Canción por “Take My Breath Away” de la banda Berlin.

Ya convertido en un elemento de atracción para ir al cine, con un mercado mundial establecido para sus obras, empezó Cruise una estrategia muy inteligente enfocada en aceptar la mayoría de sus proyectos dependiendo casi que de manera exclusiva de la persona que fuera a ser el director. La primera decisión tomada en ese sentido no podría ser mejor. En “The Color of the Money” el muchacho de Siracusa trabajó con el maestro de Nueva York, Martin Scorsese, en lo que sería la secuela de “The Hustler“, una película de los años sesenta protagonizada por Paul Newman, quien retomaría su papel dos décadas después. Para este filme, cuenta la leyenda, Cruise (quien hacía un papel de jugador de billar) entrenó con un campeón mundial durante dos meses, más de ocho horas al día, un ejercicio realizado buscando convertirse en el astro visto en la pantalla. Esa entrega para sus papeles, tal vez influenciada por el cineasta al que se había puesto en sus manos, sería una marca característica del interprete por el resto de su carrera.

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Paul Newman, Tom Cruise, Martin Scorsese y Mary Elizabeth Mastrantonio

La siguiente sabia decisión de Cruise fue trabajar al lado de Dustin Hoffman bajo las órdenes del irregular y bastante copiador Barry Levinson, en la hermosa y muy recordada “Rain Man“. El trío creó un éxito descomunal entre el público y la crítica, logrando ganarse cuatro premios Oscar, además de perder en otras cuatro nominaciones, ninguna de las cuales, todo hay que decirlo, recayó en la naciente estrella. Sin embargo, está película fue su paso de actor lindo-taquillero a uno que se podía considerar para papeles más profundos y con una mayor demanda de talento.

Su carrera había dado un vuelco y desde esa nueva posición, no fue una sorpresa que un año después el actor demostrara su gran olfato a la hora de escoger papeles, al decidir trabajar en el personaje de Ron Kovic para la que habría de ser una de las obras maestras de Oliver Stone, “Born On The Fourth Of July“. Aquí el actor la bordó, se robó el show y el respeto de lo más selecto de la industria del cine. Su papel es inolvidable y uno para la historia. Producto de esto, y del genio que estaba detrás de cámaras, la película se convirtió en un gran éxito de taquilla y crítica, que le permitió a Cruise recibir su primera nominación al Oscar y su establecimiento como un actor con capacidades dramáticas importantes. El film estuvo nominado a 6 premios de la academia, ganando dos, incluyendo el segundo para su realizador.

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Tom Cruise y Oliver Stone

A principios de la década de los noventa, Cruise siguió trabajando en producciones con directores con nombres importantes detrás, aunque en películas con intenciones más taquilleras que artísticas. Fue el caso especial de “Days of Thunder“, repitiendo con el equipo técnico encabezado por el trío Tony Scott/Don Simpson/Jerry Bruckheimer, y contando la misma historia que en “Top Gun”, sólo que ahora el contexto no eran aviones sino carros de la NASCAR. Después de participar con quien sería su esposa en esa época en “Far and Away” de Ron Howard, el interprete dio uno de los pasos más importantes en toda su vida, uno que habría de definirlo para siempre.

Y es que el Tom Cruise que se debatía entre ser un actor dramático importante y una mega estrella taquillera, se convirtió en los dos cuando participó junto a Jack Nicholson en “A Few Good Men” de Rob Reiner, y en “The Firm” junto a Gene Hackman, de Sydney Pollack. El nivel de performance alcanzado en estos dos papeles, lo transformó por completo en un gran actor, quien a base de mucho esfuerzo y de rodearse de grandes personalidades del cine, pudo superar sus limitaciones naturales. Tanto como el abogado Mitch McDeere como el teniente Daniel Kaffee, Cruise realizó dos trabajos brillantes, a la altura de la de los maestros que tuvo por compañeros en ambas cintas. Pero mejor aún, su nombre permitió que ambas producciones fueran unos éxitos comerciales considerables y con eso, el hombre estaba tocando el cielo.

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Tom Cruise junto a Jack Nicholson en “A Few Good Men”

Una de las escenas más memorables del cine estadounidense se dio en el momento que el personaje de Cruise enfrenta con mucha severidad a un altanero y soberbio Coronel Nathan Jessep, interpretado por Nicholson. En ella, lo que se ve es a cada actor dando lo mejor de sí mismo, dejando para la posteridad un poderoso tour de force capaz de elevar la escena hasta cuotas artísticas soñadas por cualquier cineasta. Ese nivel lo mantuvo el actor en su siguiente película, por lo que no fue una sorpresa que la crítica especializada considerara que el papel que hizo en la obra de Pollack, un año después, hubiera sido la mejor suya.

Buscando mantener el estatus, Cruise se presentaría a las audiencias del mundo como el vampiro Lestat en “Interview With The Vampire” de Neil Jordan, basado en el famoso best seller de Anne Rice, libro que se trató de llevar a la pantalla grande durante más de veinte años. Como Lestat, Cruise tendría que atravesar el mismo infierno creado por las revistas de chismes, puesto que no parecía el más indicado para el papel. Más aún, ese personaje era uno para el que Anne Rice no quería a Cruise. Increíble de recordar esto; pero la altura de la escritora habría de hacerle justicia, puesto que una vez que vio la película, ella publicó una carta de disculpas, dada la maravillosa interpretación que el actor entregó de su creación más amada.

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Autógrafo de Tom Cruise

Su siguiente incursión sería con un joven y talentoso director de esa época, un tal Cameron Crowe, con quien unió fuerzas para trabajar en lo que fue uno de los personajes más queridos y logrados de la década de los noventas en la película titulada con el mismo nombre del personaje “Jerry Maguire“. Y no es para menos: Jerry Maguire puede ser la mejor interpretación del actor, puedo que no; pero sin duda alguna sí es el más querido hecho por él. Una película entera sostenida por su actor líder, en la que en ningún momento crea cansancio verlo. De hecho, cuando él no está en la pantalla, se extraña su presencia.

Es imposible no enamorarse del agente de estrellas deportivas, no sufrir con sus desgracias o alegrarse con sus triunfos. No deja de ser esta película la enésima propaganda al sueño americano, pero está hecha con una belleza y una ternura inusual que roba el corazón de cualquiera que la ve. Cruise estaría de nuevo nominado al Oscar por esta interpretación, teniendo que conformarse otra vez con un Globe; algo que se compensa sobradamente con los veinte millones de dólares que recibió a cambio de su participación. Una cifra escandalosa, sin duda alguna; pero que los productores multiplicaron con una taquillas en cine que superó los 270 millones de dólares.

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Cameron Crowe y Tom Cruise filmando “Jerry Maguire”

Durante estos primeros 15 años de carrera, lo que el mundo cinematográfico vio fue la consolidación de un joven actor, que gracias a tomar las decisiones acertadas en cuanto a los papeles que aceptó, así como su marcada necesidad de trabajar con compañeros de reparto de calibre y en películas de directores con demostrado talento, se transformó en una de las estrellas más importantes de todos los tiempos en Hollywood. Hecho ya un niño de oro, Cruise decide que no sólo quiere participar en largometrajes, sino que quiere hacer los suyos propios y, producto de este afán, empieza a incursionar en una nueva etapa de su carrera profesional dando el paso para convertirse en productor.

Entre “Interview With The Vampire” y “Jerry Maguire”, dio comienzo a su nueva faceta de realizador, llevando al cine la serie televisa “Mission Impossible“, dirigida por Brian de Palma y escrita por David Koepp. El ejercicio concluyó con un moderado éxito de crítica, pero un inmenso éxito de taquilla, además de una excelente obra de suspense, una intriga internacional al mejor estilo del maestro Alfred Hitchcock, gran ídolo de De Palma.

A pesar de que “Mission Impossible” es realmente una buena obra, el haberla convertido en un vehículo para el lucimiento de su estrella productora genera nostalgia por la serie televisiva y la belleza que era ver el trabajo en equipo del elenco. La coordinación de cada uno, la precisión que tenían con el otro, la manera cómo funcionaban casi que de memoria, todo eso se va al traste porque en la primera escena de la película todo el escuadrón es asesinado, como mandando un mensaje a los fanáticos de la serie original de que una nueva etapa estaba comenzando.

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Tom Cruise junto a Brian De Palma en el set de “Mission Impossible”

Con una franquicia ya establecida que le permitiría volver a ella cada vez que requiriera un éxito financiero; Cruise comenzó a combinar de manera muy inteligente su faceta de estrella taquillera con la inserción en papeles mucho más arriesgados, en historias mucho más alejadas del establecimiento más conservador de Hollywood. Eso sí, inamovible en su línea de aceptar exclusivamente proyectos donde estuvieran a cargo buenos directores. El razonamiento de Cruise era brillante: colocar su celebridad y su potencial taquillero a la orden de grandes proyectos artísticos, permitiéndole a los directores más importantes encontrar luz verde de manera inmediata.

El primero de ellos fue la envidiable participación en la última obra del maestro Stanley Kubrick como estelar en su grandiosa “Eyes Wide Shut”, junto a su bella esposa, la siempre elegante Nicole Kidman. Una película fascinante, muy bien contada, filmada con la majestuosidad a la que Kubrick nos acostumbró. La historia de una pareja de esposos que se ven tentados por la infidelidad, desde una perspectiva completamente diferente para cada uno y que conlleva una inmensa complejidad al interior generando una afectación de su vida en conjunto, era una perfecta historia para ser llevada a la pantalla grande por uno de los matrimonios más emblemáticos de Hollywood, a las ordenes de uno de los talentos más respetados en la historia del cine. Arte e industria, de nuevo, combinados a la perfección.

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Tom Cruise, Nicole Kidman y Stanley Kubrick.

Con el talento adquirido después de experimentar estar en un set con el maestro, Cruise dejaría ver una faceta absolutamente desconocida para cualquiera de sus seguidores en la bella obra de Paul Thomas Andersen, “Magnolia“. En el papel de Frank T. J. Mackey, el interprete ofreció un paseo por una montaña rusa llena de emociones, al presentar un ser sumamente extrovertido; pero que en medio de su escandalosa personalidad debe lidiar con un momento sumamente íntimo en su vida, representado en la hermosa escena que hace junto a Jason Robards.

Para quienes vieron la película y tuvieron la oportunidad de entretenerse con la entrevista que el actor le dio a James Lipton en “Inside The Actor’s Studio“, donde se relata la cercanía de la escena con un momento de la vida real del interprete, es imposible no sentirse más que conmovidos por la sinceridad con la que Cruise mostró un lado más profundo de su ser. La película significó otra nominación a los premios de la Academia para el actor, la que tampoco le dio la oportunidad de llevarse la dorada estatuilla. Pero es, sin duda alguna, el discurso conocido como “Respect The Cock” el que habría de dejar con la boca abierta a cualquiera que lo viera, uno que, como anécdota, inicia con una música que cuarenta años atrás habría impactado al mundo en una escena de una película de Kubrick.

Prácticamente en el mismo periodo de tiempo que daba este par de actuaciones, Tom Cruise seguía profundizando en su faceta de productor, al estar detrás de cámara en la pequeña película “Whitout Limits” y la secuela de “Mission Impossible“. La segunda entrega de la saga sería protagonizada de nuevo por él, en el papel de héroe solitario que no necesita sino meros ayudantes para evitar el fin de la humanidad. Sin embargo, mostró su inmensa capacidad de renovación al darle la dirección del mismo a un verdadero maestro del género de acción, John Woo, quien impregnó la franquicia con un estilo visual verdaderamente novedoso , alejándose por completo de la producción original, conservando con ello tan sólo su nombre.

En esa faceta, Tom Cruise trabajó en la película del español Alejandro AmenábarThe Others“, la que fue protagonizada por Nicole Kidman. Amenábar, un genio del cine español, ya había demostrado su inmenso talento para el suspenso y para el cine en general, el que fue explotado de nuevo en esta producción que significó para Cruise un éxito inmenso en la taquilla. Vale resaltar esta primera conexión entre el director y el productor, puesto de allí se daría comienzo a lo que algunos años después sería el remake de “Abre Los Ojos”, “Vanilla Sky“, película dirigida por Cameron Crowe y protagonizada por el mismo Cruise junto a Cameron Díaz, Penelope Cruz, Kurt Russell y Jason Lee.

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La adaptación, que Crowe denominó alguna vez como un “cover”, además de ser considerada una de las más confusas jamás hechas (increíble, pero cierto) demostró una vez más el inmenso talento del productor para escoger proyectos del gusto mayoritario del público. No obstante, aquí parece empezar a verse un patrón, que en algo se manifestó en “Mission Impossible”, y es el realizar producciones para su lucimiento, unas en las que sería él el centro máximo de atención, dejándoles a los demás participantes una simple aparición como elementos que engrandecen al personaje principal.

No está mal, ni siquiera es ilegitimo o una práctica errada; no obstante, para este blog es completamente cierto la máxima de George Clooney que decía que es preferible participar en un papel pequeño en una gran película, que un gran papel en una película pequeña. Cruise, durante un tiempo, pudo hacer algo increíble: crear producciones excelentes con papeles muy buenos para él. Pero claro, como se dice en nuestra región, de lo bueno poco.

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Tom Cruise junto a Steven Spielberg en “Minority Report”

Una de las películas más poderosas de la década siguiente, realizada por el gran Steven Spielberg, el que aceptó ponerse a cargo después de que el actor logró convencerlo, es “Minority Report”. La obra contaba con un interesante guión futurista, el que fue llevado a la pantalla de manera magistral por el cineasta, lo que sumado a la buena actuación de Cruise, la transformó en una gran película, con un inmenso éxito de taquilla, crítica y debate político, puesto que se enfrascó su tema en uno que servía para analizar la invasión del presidente Bush a Irak.

Pero esa sería la excepción. Tal vez cansado por la edad (bien decía Quentin Tarantino que el ser un realizador es una profesión para gente joven) Cruise se pone a producir algunas películas menores y sin ninguna importancia, con actuaciones en producciones comercialmente exitosas que no dejan ninguna marca. Entre ellas está la hermosa “The Last Samurai“, de Edward Zmyck, un film bello con un poderoso mensaje sobre la importancia de las tradiciones y el costo que incurrimos frente a ellas por las comodidades del capitalismo salvaje, en una historia que, honestamente, no es más que una copia de la leyenda de Pocahontas. A pesar de todo, tuvo ella una regular aceptación de la crítica; pero fue un éxito absoluto del público, dejando de nuevo un registro muy preciso de parte del actor.

Después de esta película, Cruise se uniría al exigente director Michael Mann, y juntos darían un fuerte impulso a la cinematografía en tecnología digital con “Collateral“, una obra hito dentro de la industria del cine por el exitoso experimento cometido con esta tecnología. Participando por primera vez como el villano de la historia, Cruise mostró de nuevo su versatilidad y talento al crear un muy creíble asesino profesional llamado Vincent. La película fue un éxito de taquilla y de la crítica, estableciendo al actor de manera aún más alta dentro del estrellato hollywoodense.

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Tom Cruise a las órdenes de Michael Mann

No obstante este buen papel, al parecer después de esto Cruise se obsesionó con la cienciología, afectando de manera notable su trabajo y sus producciones, encerrándolo en el momento trágico en el que su carrera se encuentra hoy en día; pero que la de todo corazón esperamos verlo salir pronto. Según varias notas publicadas en medios bastante prestigiosos, el actor piensa abandonar esa iglesia. Bien por el cine. Pocas estrellas cinematográficas han logrado una carrera tan variada y exitosa, habiéndonos dejado un legado lleno de tantas excelentes producciones.

Es cierto que sus últimos trabajos dejan indiferente a todo el mundo, y eso a pesar de reconocer sus ya famosas escenas de riesgo, las que realmente quitan el aire en las salas de cine. Verlo trepado del edificio más alto del mundo, o colgando de un avión en pleno vuelo es algo fantástico. No obstante, una escena no alcanza para sostener todo un filme y, básicamente, eso es lo que se ha visto últimamente de él: grandes set-pieces en una producción, hechas para su lucimiento y como gancho para atraer audiencias. Un truco publicitario que, dicho sea de paso, cada vez se revela más débil.

Pero en ese proceso de cambio que el actor se encuentra, llega el estreno de “The Mommy“, un filme del que poco se esperaba, hasta que salió su trailer. Si antes el artista se apoyaba en grandes actores y directores para crear grandes obras, ahora busca en los talentos más jóvenes la formula para llegar de nuevo al éxito. Y en estas nuevas generaciones, mucho de eso hay. Pareciera, más aún, que en esta producción lo encontró. Ojalá y así sea, porque como dijo él a la hora de recibir el premio MTV Generation, su obsesión es entretenernos. Qué bueno entonces sería que tengamos a Tom Cruise por un buen rato más.

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